Desde que era adolescente me ha gustado escribir. Nunca lo he hecho con la pretensión de ser un profesional de la escritura, pero me precio de haber estudiado para saber cómo hacerlo bien, de haber cuidado el lenguaje y de haber abordado temas muy variados, además del de la astronomía, que se puede ver en la pestaña Mis libros de Astronomía. En esta sección pongo los libros que he editado en bajo tiraje para destinatarios específicos, algunos, autobiográficos y hasta tuve el atrevimiento de escribir uno sobre matemáticas recreativas. Cada uno de ellos tiene su propia historia.

En el año 2017 me propuse reconstruir los primeros años de mi vida, basándome para ello en las historias familiares y en conversaciones con mis padres y con familiares y amigos que vivieron en esa época convulsa. La narración abarca desde antes de mi nacimiento hasta que cumplí los dos años, época en la que tuvimos que ir a vivir a un pueblo lejano y caliente. Para mi madre fue, en todo el sentido de la palabra, un destierro.
Lee aquí la totalidad del libro. El destierro
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A finales del año 2019, mi hija Marcela recogió varios escritos míos, autobiográficos, y los puso en forma de libro. Cuando me preguntó qué título debería ponerle, me pareció que sería bueno que tuviera un toque colombiano, puesto que todos los sucesos ocurrieron en Colombia, y español, puesto que la escritura se hizo toda en España. Le sugerí «Un chaval del montón» porque chaval, una palabra tan española, no se usa nunca en Colombia y una persona del montón, es allá alguien sin mayor relevancia, ni de linaje, ni de riquezas ni de influencias. Ese soy yo.
Escogió seis escritos, entre ellos El Destierro que yo ya había puesto en forma de libro en 2017, pero que cazaba tan bien el el conjunto del libro, que me pareció buena idea dejarlo allí. En Adiós al garabato narro cómo tuve la fortuna de vivir en una época en la que la tecnología invadió los hogares con el teléfono, la abolición de la leña en las cocinas, la lavadora eléctrica y el reemplazo del garabato por el refrigerador. El suceso de La banda de guerra ocurrió tal y como lo narro con mi amigo José Osorno con quien me reúno cada vez que voy a Colombia, para charlar y recordar viejos tiempos. Junto con Elver Tamayo, es el amigo más antiguo que tengo con más de siete décadas de amistad. La bisoñada es una pequeña aventura que tuve cuando mi padre me regaló mi primera bicicleta. El reloj de Maria Rita fue una vivencia en la casa de mis tías, que tuvo que ver con Julio González, uno de los mayores entre mis setenta y tantos primos. La princesa de Curlandia es una historia macondiana, pero real que viví cuando tenía once años.
Puedes leer aquí la totalidad del libro, sin el primer capítulo El destierro, que está en forma de libro independiente. UN CHAVAL DEL MONTÓN sin El destierro
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Este es un libro atípico en mi, a pesar de que toda la vida he sido un buen aficionado a los pasatiempos matemáticos. He aquí cincuenta soluciones a un problema del que se habla muy poco en la literatura matemática. Para escribir el libro, tuve primero que sentarme a estudiar y a darle al problema medio centenar de soluciones. En el prólogo explico las circunstancias que me llevaron a escribir el libro.
Puedes leerlo y estudiarlo aquí: Cincuenta éxitos en el solitario triangular
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